|
25 de Junio del 2002
La
red universitaria ya cubre el sur del país, y se buscarán
más enlaces a telarañas similares en otros países
Internet2, el proyecto
para desarrollar una red de alta velocidad entre universidades
y centros de investigación, ya es una realidad en México,
pero todavía falta mejorar la conectividad hacia otros
países, aseguró Carlos Casasús, director
general de la Corporación Universitaria para el Desarrollo
de Internet (CUDI).
La CUDI (www.cudi.edu.mx)
es una asociación civil de instituciones académicas
y empresas privadas cuyo único objetivo es establecer
una infraestructura de telecomunicaciones para apoyar la investigación,
la educación y el desarrollo de aplicaciones en el país.
Al hablar en el Simposio
de Cómputo de Alto Rendimiento, organizado la semana
pasada en esta ciudad, Casasús mostró los avances
que se han tenido en el despliegue de la red en México,
y de los planes que se tienen para ampliar su conexión
hacia redes similares en otros países.
Se estima que las
universidades miembros de CUDI representan más de dos
terceras partes de la matrícula del sistema de educación
superior nacional. Esto significa que tienen acceso a la red
un millón 400 mil alumnos y 100 mil profesores.
Suena bien, pero extender
la red a otros países dará más oportunidades
a los estudiantes e investigadores mexicanos de colaborar e
intercambiar información con colegas extranjeros. Esta
es la nueva meta.
En Expansión
La
columna vertebral (backbone) de Internet2 en México,
donada por Telmex, consiste de cuatro mil kilómetros
de cable que permiten transmitir información a una velocidad
de 155 Mbps. Estos interconectan a los cinco nodos principales,
instalados en la ciudad de México, Guadalajara, Monterrey,
Tijuana y Ciudad Juárez, Chihuahua.
Siete de las universidades
más importantes del país (entre ellas la universidad
de Guadalajara) se conectan a la red a través de enlaces
de 34 Mbps, mientras que el resto de las instituciones asociadas
pueden enlazarse también al nodo más cercano.
Sin embargo, el backbone
partía de la ciudad de México hacia arriba, por
lo que la región sur del país quedaba desprotegida.
Por eso, a finales de abril pasado se logro firmar un acuerdo
con Avantel para ampliar la red y agregar otros 18 puntos de
conexión.
Básicamente
dijo Casasús, la firma de telecomunicaciones donó
cuatro mil kilómetros de cable que corren desde Cancún
hasta Reynosa, desde donde se buscará una conexión
a la red estadounidense vBNS, a través de Houston, Texas.
De hecho, la red mexicana
ya está conectada desde 2000 a Estados Unidos con dos
enlaces: uno de Tijuana a San Diego, California, y otro de Ciudad
Juárez a el paso, Texas. Además la CUDI tiene
acuerdos de intercambio con redes similares en otros 30 países,
en todas las regiones del mundo.
Casasús reconoció
que aún necesitan invertir en el aumento de la capacidad
para la conexión con redes internacionales, algo que
no resulta nada barato. Una posible solución es el proyecto
AMPATH, creado por la universidad internacional de Florida (FIU)
en colaboración Global Crossing.
Esta firma dono diez
enlaces por tres años para usar sus redes de fibra óptica,
terrestres y submarinas, que dan la vuelta al planeta. Así
la iniciativa pretende interconectar las redes de investigación
y educación de América Latina a las de Estados
Unidos y otros países.
Argentina, Brasil,
Chile, Colombia, México, Panamá, Perú,
las Islas Vírgenes, y Venezuela, son las naciones que
se beneficiarán con esta iniciativa, y se espera que
más adelante aparezcan Costa Rica y Puerto Rico.
Además de la
donación de Global Crossing, valuada en 25 millones de
dólares, Cisco System, también regalo un ruteador
de 390 mil dólares y Lucent dio un switch con un precio
de 523 dólares.
Asimismo Casasús
adelanto que la Comunidad Económica Europea, a través
de la red GEANT, trabaja en la instalación de una conexión
directa a las redes académicas latinoamericanas, para
lo cual forma el proyecto CESARR (Conecting All European and
South America Reserchers), en el que también entrará
México.
El Futuro
Las universidades
mexicanas que ya están conectadas a Internet2 aprovechan
al máximo los recursos ofrecidos por una red de alta
velocidad con fines educativos, según Casasús,
un buen ejemplo es el Instituto Tecnológico de Estudios
Superiores de Monterrey, que usa la red para que sus profesores
impartan clases virtuales por videoconferencia a muchos de sus
campus.
Otro caso es el del
Consejo Nacional de la Ciencia y la Tecnología (Conacyt),
cuyos centros de investigación que estudian el golfo
de California comparten información de clima, salinidad,
fauna, etcétera, entre ellos y con otras instituciones
estadounidenses.
Para el directivo,
las tecnologías que se desarrollen a partir de la investigación
conjunta pronto serán llevadas a la población
en general, y ése es precisamente el valor de internet2.
"El modelo es muy claro con Internet1. Arranca como un proyecto
patrocinado por el gobierno, se expande a las universidades,
las cuales después se asocian con la iniciativa privada,
y estas empresas comercializan a la gente".
Y finalizó:
Ahorita es investigación, y de las universidades pasarán
al consumo público. Poco a poco y en ciertos sectores".
Público
Alejandro Figueroa
|